martes, 6 de mayo de 2014

RECURSOS FORESTALES EN COLOMBIA

 
En Colombia la reducción de los bosques es una causa de preocupación. Siendo un recurso natural renovable y productivo, sólo es necesario que las comunidades estrechamente relacionadas tengan a su alcance el apoyo, las herramientas y el conocimiento necesarios para hacer un uso ordenado y sostenible, que les permita mejorar sus condiciones de vida recibiendo beneficios a corto y largo plazo.

ESTADO DE LOS RECUROS FORESTALES EN COLOMBIA

Los inventarios e investigaciones pertinentes al recurso forestal de los países latinos son evaluados por la FAO, a través del FRA (Programa de la evaluación de los recursos forestales). El FRA recibió una recopilación del recurso forestal en Colombia hasta 1996. Reporta una extensión de 632.310 Km2 de tierras arboladas, de las cuales se consideró que un 85% pertenece a bosque natural, es decir, aproximadamente el 50% del territorio colombiano. De acuerdo al Banco Mundial (1996), el porcentaje de deforestación en Colombia es del 0.7% para el período 1981-1990, y la cobertura protegida es del 8.2%
De acuerdo a la Contraloría General de la República (1997), los hogares son uno de los principales demandantes directos e indirectos de madera. Se estima que la demanda aumentará cerca del 30% para el período 2000-2005, lo que implicaría una explotación de los bosques naturales. Colombia tiene una de las 5 mayores tasas de reforestación de bosque húmedo tropical del mundo.
·         Las regiones con alta presión (densidad poblacional) sobre los bosques incluyen los departamentos de Cauca, Nariño, Risaralda, Caldas, Cesar, Bolívar, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander y Boyacá (IGAC, 1998). Dado que la región andina es la mayor afectada, los ecosistemas naturales que actualmente están sufriendo mayores procesos de disturbio, fragmentación y tala, son los bosques entre altitudes mayores a 2.800 msnsm, con géneros nativos como Quercus (roble), Weinmannia (encenillo), Clusia (cucharo), Alnus (aliso) y Drimys (ají de monte), entre otros.
·         Si bien es inaceptable la idea de mantener extensas áreas de bosque sin ningún fin económico, la reglamentación, las herramientas y el recurso humano para crear opciones de manejo sostenible ya existen en el país, siendo claras oportunidades de empleo para la población rural en muchos municipios.

Los recursos forestales normalmente son considerados renovables, pese a que se ha mostrado, un proceso de deforestación constante y frecuentemente irreversible.
la explotación intensiva de bosques puede ser señalada como la causa fundamental de los desastres naturales que sufren algunos países del mundo.
La utilidad de los recursos forestales no radica sólo en la producción de materias primas y bienes económicos, sino en el papel esencial que desempeñan en el funcionamiento del sistema natural, sin ellos no pudiera existir vida alguna.
Es habitual distinguir entre bosques tropicales y templados. La superficie cubierta por bosques tropicales es de 1 760 millones de hectáreas y la de bosque templado es de 1 640 millones de hectáreas.
En los países en desarrollo el área forestal supera los 1 000 millones de hectáreas las cuales están siendo consumidas a un ritmo de 15 a 20 millones anuales, esta deforestación se lleva a cabo a expensas del bosque tropical, que tiene una importancia fundamental.
Las principales funciones de los recursos forestales pueden agruparse en protectivas, reguladoras y productivas a nivel del ecosistema, y adquieren valor económico.
Todas las funciones pueden ser manejadas por el hombre a fin de llevar al máximo todos los beneficios de su uso que nos otorgan los recursos forestales. Lamentablemente no hay un control de deforestación, es por esto que la gran mayoría de los bosques están expuestos a desaparecer.
En Ecuador, la Dirección Nacional Forestal, DINAF, ha identificado 362 especies, 91 de las cuales son comerciales, 77 potencialmente económicas y 194 de uso desconocido, mas no existe una explotación dirigida, sino, únicamente aquella que es producto de las acciones necesarias para implantar la ganadería o agricultura.


REFORESTACIÓN

Beneficios. Para que puedan realizarse acciones de reforestación, debe haber algún tipo de beneficio económico, que puede ser de dos tipos: privados y externos (MINAMBIENTE, 1999).
Los beneficios privados se derivan de proyectos de restauración, reforestación protectora y arreglos agroforestales que acogen a los dueños de los predios donde se ejecutan los proyectos. Los beneficios externos son aprovechados por la población que habita en áreas de influencia o cercanas al sitio de realización del proyecto, generalmente aguas abajo de la zona a reforestar.
Además de madera, los bosques generan otros bienes que se destinan a los mercados locales, o al autoconsumo de las familias. Productos como cortezas, látex, frutas, semillas, resinas, carne, pieles, etc. que debidamente explotados ofrecen una fuente de ingreso adicional a las familias rurales.
Algunos de los principales beneficios externos que se generan son los siguientes:
·         Aumento del caudal hídrico en épocas de sequía y su regulación durante el transcurso del año, con la disponibilidad de agua para el abastecimiento de acueductos para consumo humano y uso agropecuario.
·         Reducción de los picos de escorrentía durante la época de lluvias, y por tanto disminución del riesgo de inundaciones.
·         Mejor drenaje en el suelo para cultivos en las zonas bajas.
·         Reducción de la erodabilidad de los suelos link ò Restauración del paisaje y restauración ecológica.

Técnica e implementación. Los planes de reforestación deben incluir varias etapas, entre las que se incluye:
1.    Capacitación a la comunidad en las técnicas de manejo
2.    Recolección y conservación de semillas.
3.    Siembra en viveros
4.    Técnicas de plantación y arreglos de agroforestería
5.    Seguimiento o monitoreo





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