En Colombia la reducción de los
bosques es una causa de preocupación. Siendo un recurso natural renovable y
productivo, sólo es necesario que las comunidades estrechamente relacionadas
tengan a su alcance el apoyo, las herramientas y el conocimiento necesarios
para hacer un uso ordenado y sostenible, que les permita mejorar sus
condiciones de vida recibiendo beneficios a corto y largo plazo.
ESTADO DE LOS RECUROS FORESTALES EN COLOMBIA
Los
inventarios e investigaciones pertinentes al recurso forestal de los países
latinos son evaluados por la FAO, a través del FRA (Programa de la evaluación
de los recursos forestales). El FRA recibió una recopilación del recurso
forestal en Colombia hasta 1996. Reporta una extensión de 632.310 Km2 de
tierras arboladas, de las cuales se consideró que un 85% pertenece a bosque
natural, es decir, aproximadamente el 50% del territorio colombiano. De acuerdo
al Banco Mundial (1996), el porcentaje de deforestación en Colombia es del 0.7%
para el período 1981-1990, y la cobertura protegida es del 8.2%
De
acuerdo a la Contraloría General de la República (1997), los hogares son uno de
los principales demandantes directos e indirectos de madera. Se estima que la
demanda aumentará cerca del 30% para el período 2000-2005, lo que implicaría
una explotación de los bosques naturales. Colombia tiene una de las 5 mayores
tasas de reforestación de bosque húmedo tropical del mundo.
·
Las
regiones con alta presión (densidad poblacional) sobre los bosques incluyen los
departamentos de Cauca, Nariño, Risaralda, Caldas, Cesar, Bolívar, Santander,
Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander y Boyacá (IGAC, 1998). Dado que la
región andina es la mayor afectada, los ecosistemas naturales que actualmente
están sufriendo mayores procesos de disturbio, fragmentación y tala, son los
bosques entre altitudes mayores a 2.800 msnsm, con géneros nativos como Quercus
(roble), Weinmannia (encenillo), Clusia (cucharo), Alnus (aliso) y Drimys (ají
de monte), entre otros.
·
Si bien
es inaceptable la idea de mantener extensas áreas de bosque sin ningún fin económico,
la reglamentación, las herramientas y el recurso humano para crear opciones de
manejo sostenible ya existen en el país, siendo claras oportunidades de empleo
para la población rural en muchos municipios.
Los recursos forestales
normalmente son considerados renovables, pese a que se ha mostrado, un proceso de deforestación constante
y frecuentemente irreversible.
la
explotación intensiva de bosques puede ser señalada como la causa fundamental
de los desastres naturales que sufren algunos países del mundo.
La utilidad de
los recursos forestales no radica sólo en la producción de
materias primas y bienes económicos,
sino en el papel esencial que desempeñan en el funcionamiento del sistema natural,
sin ellos no pudiera existir vida alguna.
Es
habitual distinguir entre bosques tropicales y templados. La superficie
cubierta por bosques tropicales es de 1 760 millones de hectáreas y la de
bosque templado es de 1 640 millones de hectáreas.
En los
países en desarrollo el
área forestal supera los 1 000 millones de hectáreas las cuales están siendo
consumidas a un ritmo de 15 a 20 millones anuales, esta deforestación se lleva
a cabo a expensas del bosque tropical, que tiene una importancia fundamental.
Las
principales funciones de
los recursos forestales pueden agruparse en protectivas, reguladoras y
productivas a nivel del ecosistema,
y adquieren valor económico.
Todas las
funciones pueden ser manejadas por el hombre a
fin de llevar al máximo todos los beneficios de su uso que nos otorgan los
recursos forestales. Lamentablemente no hay un control de
deforestación, es por esto que la gran mayoría de los bosques están expuestos a
desaparecer.
En Ecuador,
la Dirección Nacional
Forestal, DINAF, ha identificado 362 especies, 91 de las cuales son
comerciales, 77 potencialmente económicas y 194 de uso desconocido, mas no
existe una explotación dirigida, sino, únicamente aquella que es producto de
las acciones necesarias
para implantar la ganadería o agricultura.
REFORESTACIÓN
Beneficios. Para que puedan realizarse
acciones de reforestación, debe haber algún tipo de beneficio económico, que
puede ser de dos tipos: privados y externos (MINAMBIENTE, 1999).
Los
beneficios privados se derivan de proyectos de restauración, reforestación
protectora y arreglos agroforestales que acogen a los dueños de los predios
donde se ejecutan los proyectos. Los beneficios externos son aprovechados por
la población que habita en áreas de influencia o cercanas al sitio de
realización del proyecto, generalmente aguas abajo de la zona a reforestar.
Además de
madera, los bosques generan otros bienes que se destinan a los mercados
locales, o al autoconsumo de las familias. Productos como cortezas, látex,
frutas, semillas, resinas, carne, pieles, etc. que debidamente explotados
ofrecen una fuente de ingreso adicional a las familias rurales.
Algunos
de los principales beneficios externos que se generan son los siguientes:
·
Aumento
del caudal hídrico en épocas de sequía y su regulación durante el transcurso
del año, con la disponibilidad de agua para el abastecimiento de acueductos
para consumo humano y uso agropecuario.
·
Reducción
de los picos de escorrentía durante la época de lluvias, y por tanto
disminución del riesgo de inundaciones.
·
Mejor
drenaje en el suelo para cultivos en las zonas bajas.
·
Reducción
de la erodabilidad de los suelos link ò Restauración del paisaje y restauración
ecológica.
Técnica e
implementación. Los
planes de reforestación deben incluir varias etapas, entre las que se incluye:
1. Capacitación a la comunidad en
las técnicas de manejo
2. Recolección y conservación de
semillas.
3. Siembra en viveros
4. Técnicas de plantación y arreglos
de agroforestería
5. Seguimiento o monitoreo

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