Constituye un conjunto complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que compone el sustrato natural en el cual se desarrolla la vida en la superficie de los continentes. El suelo es el hábitat de una biota específica de microorganismos y pequeños animales que constituyen el edafón. El suelo es propio de las tierras emergidas, no existiendo apenas contrapartida equivalente en los ecosistemas acuáticos. Es importante subrayar que el suelo así entendido no se extiende sobre todos los terrenos, sino que en muchos espacios lo que se pisa es roca fresca, o una roca alterada sólo por meteorización, un regolito, que no merece el nombre de suelo.
Desde el punto de vista biológico, las características
del suelo más importantes son su permeabilidad,
relacionada con la porosidad, su estructura y su composición química. Los suelos
retienen las sustancias minerales que las plantas necesitan para su nutrición
vegetal y que se
liberan por la degradación de los restos orgánicos. Un buen suelo es condición
primera para la productividad agrícola.
En el medio natural los suelos más complejos y
potentes (gruesos) acompañan a los ecosistemas de mayor biomasa y diversidad, de los que son a la vez
producto y condición. En este sentido, desde el punto de vista de la
organización jerárquica de los ecosistemas,
el suelo es un ecosistema en sí y un subsistema del sistema ecológico del que
forma parte.
SUELO ORGANICO
El
estudio de la dinámica del suelo muestra que sigue un proceso evolutivo al que
son aplicables por completo los conceptos de lasucesión ecológica. La formación de un
suelo profundo y complejo requiere, en condiciones naturales, largos períodos
de tiempo y el mínimo de perturbaciones. Donde las circunstancias ambientales
son más favorables, el desarrollo de un suelo a partir de un sustrato geológico
bruto requiere cientos de años, que pueden ser millares en climas, topografías
y litologías menos favorables.
Los procesos que forman el suelo arrancan con la meteorización física y química de la roca bruta.
Continúa con el primer establecimiento de una biota, en la que frecuentemente
ocupan un lugar prominente los líquenes, y el desarrollo
de una primera vegetación. El aporte de materia orgánica pone en marcha la
constitución del edafon. Éste está formado por una comunidad de descomponedores,
bacterias y hongos sobre todo y detritívoros,
como los colémbolos o los diplópodos, e incluye
también a las raíces de las plantas, con sus micorrizas. El sistema así
formado recicla los nutrientes que circulan por la cadena
trófica. Los suelos evolucionados, profundos, húmedos y permeables
suelen contar con las lombrices de
tierra, anélidos oligoguetos comedores de suelo, en su edafón, lo que a su vez
favorece una mejor mezcla de las fracciones orgánica y mineral y la fertilidad
del suelo.

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