La contaminación del suelo consiste en la acumulación de
sustancias a unos niveles tales que repercuten negativamente en el
comportamiento de los suelos.
Las sustancias, a esos niveles de concentración, se vuelven tóxicas para los
organismos del suelo. Se trata pues de una degradación química que provoca la
pérdida parcial o total de la productividad del suelo.
Se habla de
contaminación del suelo cuando a este se introducen sustancias o elementos de
tipo sólido, líquido o gaseoso que ocasionan que se afecte la biota edáfica,
las plantas, la vida animal y la salud humana.
El suelo generalmente
se contamina cuando se rompen tanques de almacenamiento subterráneo, aplicación
de pesticidas, filtraciones del alcantarillado y pozos ciegos, o acumulación directa de
productos industriales o radioactivos, la cual produce que los suelos se hagan
infértiles.
Un suelo se puede
degradar al acumularse en él sustancias a unos niveles tales que repercuten
negativamente en el comportamiento de los suelos.
Los productos químicos
más comunes incluyen derivados del petróleo, solventes, pesticidas y otros metales pesados. Este fenómeno está
estrechamente relacionado con el grado de industrialización e intensidad del
uso de productos químicos.
En lo concerniente a la
contaminación de suelos su riesgo es primariamente de salud,
de forma directa y al entrar en contacto con fuentes de agua potable. La delimitación de las zonas
contaminadas y la resultante limpieza de esta son tareas que consumen mucho
tiempo y dinero, requiriendo extensas habilidades de geología, hidrografía, química y
modelos a computadora.
CAUSAS
DE LA CONTAMINACIÓN
Las principales causas son:
Plásticos, materia orgánica, solventes, plaguicidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas,
o sustancias radioactivas)
Plaguicidas
o pesticidas:
Son
sustancias destinadas a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el
crecimiento de algunos seres vivos considerados como plaga. Pueden ser producidos mediante
síntesis química, biológica o ser productos naturales.
En la definición de plaga se incluyen insectos hierbas, pájaros,
mamíferos, moluscos, peces, nematodos, o microbios que compiten con los humanos
para conseguir alimento, destruyen la propiedad, propagan enfermedades o son
vectores de estas, o causan molestias. Los plaguicidas no son necesariamente
venenosos, pero pueden ser tóxicos para los humanos u otros animales.
Insecticidas:
Se usan para exterminar plagas de insectos. Actúan sobre larvas, huevos o
insectos adultos. Uno de los insecticidas más usado fue el DDT, que se caracteriza
por ser muy rápido. Trabaja por contacto y es absorbido por la cutícula de
los insectos, provocándoles la muerte. Este insecticida puede mantenerse por 10
años o más en los suelos y no se descompone.
Se ha demostrado que
los insecticidas
organoclorados, como es el caso del DDT, se introducen en las cadenas
alimenticias y se
concentran en el tejido graso de los animales. Cuanto más alto se encuentre en
la cadena es decir, más lejos de los vegetales más concentrados estará el
insecticida. Por ejemplo si se tiene: En todos los eslabones de la cadena,
existirán dosis de insecticida en sus tejidos. Sin embargo, en el carnívoro de segundo
orden, el insecticida estará mucho más concentrado.
Herbicidas:
Son un tipo de compuesto químico que destruye la vegetación,
ya que impiden el crecimiento de los vegetales en su etapa juvenil o bien
ejercen una acción sobre el metabolismo de los vegetales adultos. Esto conlleva
que las aves que se alimentan de la vegetación rociada con estos herbicidas
caigan contaminados y mueren.
Fungicidas: Son
plaguicidas que se usan para poder combatir el desarrollo de los hongos (fitoparásitos). Contienen los metales azufre y cobre.
Actividad
minera: La presencia de contaminantes en un
suelo supone la existencia de potenciales efectos nocivos para el hombre, la
fauna en general y la vegetación. Estos efectos tóxicos dependerán de las
características toxicológicas de cada contaminante y de la concentración del
mismo. La enorme variedad de sustancias contaminantes existentes implica un
amplio espectro de afecciones toxicológicas cuya descripción no es objeto de
este trabajo.
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